“Para quien tiene fe, ninguna explicación es necesaria. Para quien no la tiene, ninguna explicación es posible.”
Aquino resume la naturaleza autosuficiente de la fe.
A veces, la vida nos pone frente a situaciones que parecen no tener lógica alguna. Nos encontramos con pérdidas, cambios inesperados o silencios profundos que nos dejan buscando respuestas en cada rincón. Esta hermosa frase de Tomás Aquino nos recuerda que hay una verdad que no se encuentra en los libros de lógica ni en las demostraciones matemáticas, sino en la quietud del corazón. La fe no es un argumento que se pueda ganar en un debate, sino una forma de ver el mundo que nos permite sentir seguridad incluso cuando la niebla es espesa.
En nuestro día a día, solemos intentar explicarlo todo. Queremos entender por qué sucedió aquello, por qué esa persona se fue o por qué este proyecto no funcionó. Buscamos pruebas, datos y razones que nos den una sensación de control. Sin embargo, cuando intentamos racionalizar cada pequeño misterio de la existencia, terminamos agotados y frustrados. La falta de fe, en este sentido, es esa resistencia a aceptar que hay hilos invisibles tejiendo nuestra historia, hilos que no siempre podemos ver, pero que nos sostienen.
Recuerdo una vez que me sentía muy perdida, como si todas las piezas de mi rompecabezas personal se hubieran desordenado. Pasé noches enteras intentando encontrar una explicación lógica a mi tristeza, analizando cada detalle de mi rutina como si fuera una detective. Nada me convencía. Hasta que un día, simplemente decidí dejar de buscar respuestas externas y empecé a confiar en que, aunque no entendiera el camino, estaba siendo guiada hacia algo bueno. No hubo un rayo de luz ni una señal espectacular, solo una paz suave que me permitió seguir caminando sin necesidad de entender el porqué de cada tropiezo.
Como tu amiga BibiDuck, quiero decirte que no tienes que tener todas las respuestas hoy. Está bien caminar con dudas, siempre y cuando no permitas que esas dudas cierren la puerta de tu esperanza. La fe es ese pequeño susurro que te dice que todo estará bien, incluso cuando el silencio es lo único que escuchas. No necesitas convencer a nadie de tu luz, ni buscar validación externa para lo que sientes en lo más profundo de tu alma.
Hoy te invito a que hagas una pausa. Si estás luchando por entender algo que te duele, intenta soltar la necesidad de una explicación inmediata. Cierra los ojos, respira profundo y permite que la confianza sea tu brújula. ¿Qué pasaría si hoy decidieras confiar, simplemente porque tu corazón lo necesita?
