A veces, la vida nos pone frente a montañas que parecen imposibles de escalar. Nos quedamos mirando la cima, contando cada piedra y cada pendiente, y nos sentimos abrumados por el peso de lo que aún no ha sucedido. La hermosa frase de T.S. Eliot nos invita a soltar esa carga innecesaria. Nos dice que nuestra única responsabilidad real es el acto de intentar, de poner nuestro corazón en el presente, dejando que el resultado final se encargue de su propio destino. No somos dueños del viento ni del clima, solo somos dueños de nuestro esfuerzo.
En el día a día, solemos caer en la trampa de la ansiedad por el futuro. Queremos tener garantizado el éxito de un proyecto, la aprobación de alguien o la resolución de un problema familiar antes de haber dado siquiera el primer paso. Nos desgastamos tratando de controlar variables que están fuera de nuestro alcance, olvidando que la verdadera paz reside en la intención. Cuando nos enfocamos solo en el intento, recuperamos el control sobre nuestra propia energía y dejamos de luchar contra lo inevitable.
Recuerdo una vez que estaba intentando aprender algo nuevo, un pasatiempo que me llenaba de dudas. Pasaba las noches preocupada por si sería lo suficientemente buena o si perdería el tiempo. Estaba tan concentrada en el miedo al fracaso que no podía disfrutar ni siquiera del pincel en mi mano. Un día, decidí aplicar esta filosofía. Me dije a mí misma que mi único trabajo era pintar cada trazo con cuidado, sin pensar en el cuadro terminado. De repente, la presión desapareció y encontré una alegría que no había sentido en mucho tiempo.
Como tu amiga BibiDuck, quiero recordarte que no necesitas tener todas las respuestas hoy. No necesitas saber si el camino será fácil o si alcanzarás la meta con gloria. Lo único que realmente te pertenece es este momento y la valentía que pones en él. Si hoy solo puedes dar un pequeño paso, hazlo con toda tu alma. Eso es más que suficiente.
Te invito a que hoy, al enfrentar ese reto que te quita el sueño, respires profundo y te digas: mi labor es intentarlo, lo demás no es asunto mío. ¿Qué pequeña acción podrías realizar hoy centrándote solo en tu esfuerzo y no en el resultado?
