A veces, la frase de Angeles Arrien me toca el corazón de una manera muy profunda. Decir que hemos sido educados para temer al sí que vive dentro de nosotros es una verdad que resuena en los rincones más silenciosos de nuestra alma. Ese sí es nuestra esencia, nuestra curiosidad natural y nuestra capacidad de entregarnos sin reservas. Sin embargo, a medida que crecemos, parece que aprendemos a construir muros de duda y cautela, transformando nuestra espontaneidad en una serie de cálculos y miedos para evitar el error o el rechazo.
En el día a día, este miedo al propio sí se manifiesta en pequeñas decisiones que nos roban la alegría. Es ese momento en el que alguien nos propone un plan emocionante o una nueva aventura, y nuestra primera reacción no es la emoción, sino una lista de razones por las cuales no deberíamos hacerlo. Nos aferramos a la seguridad de lo conocido, dejando que la prudulencia se convierta en una barrera que nos impide conectar verdaderamente con los demás y con nuestras propias pasiones.
Recuerdo una vez que estaba ayudando a una amiga que se sentía muy perdida. Ella tenía un talento increíble para la pintura, pero siempre decía que no era el momento adecuado para mostrar su arte al mundo. Cada vez que surgía una oportunidad, su voz interna gritaba un no rotundo, protegida por el miedo a la crítica. Me sentí muy identificada, porque yo misma, como su pequeña amiga BibiDuck, a veces me escondo en mi caparazón cuando las cosas se ponen inciertas. Verla postergar su brillo me recordó lo mucho que nos duele cuando silenciamos nuestra propia luz por miedo a lo que pueda pasar.
Reconocer este miedo es el primer paso para empezar a sanarlo. No se trata de lanzarse al vacío sin pensar, sino de permitirnos volver a confiar en esa chispa interna que nos impulsa hacia la vida. Es aprender a escuchar ese susurro de entusiasmo y darle permiso para expresarse, aunque el camino no sea perfecto.
Hoy te invito a que te detengas un momento y busques ese sí que has estado guardando. ¿Qué proyecto, qué palabra de afecto o qué nueva aventura estás evitando por miedo? Intenta, aunque sea con un pequeño paso, dejar que ese sí respire un poco más fuerte hoy.
