A veces, sin darnos cuenta, construimos muros invisibles a nuestro alrededor. La frase de Mary Kay Ash nos invita a mirar esas fronteras que nosotros mismos hemos dibujado en nuestra mente. No son muros de piedra, sino de dudas, de miedos y de esa pequeña voz interna que nos susurra que quizás no somos lo suficientemente buenos o que el camino es demasiado empinado. Limitarse es, en esencia, renunciar a una versión de nosotros mismos que aún no hemos tenido el valor de conocer.
En el día a día, esto se manifiesta en las pequeñas decisiones que tomamos por miedo al error. Decidimos no aplicar a ese puesto de trabajo, no iniciar ese curso que nos apasiona o no compartir nuestra creatividad con el mundo porque pensamos que no tenemos el talento necesario. Nos quedamos en la zona de confort, esa que se siente segura pero que, poco a poco, se vuelve demasiado pequeña para nuestro verdadero potencial. Es muy fácil confundir nuestras inseguridades con una realidad inamovible.
Recuerdo una vez que me sentía muy pequeña frente a un nuevo proyecto de escritura. Yo pensaba que mis palabras no tendrían el peso suficiente para ayudar a otros y me cerraba las puertas antes de siquiera intentarlo. Me sentía atrapada en lo que creía que era mi capacidad máxima. Pero un día, decidí simplemente empezar, sin buscar la perfección, solo con la intención de ser honesta. Al romper ese límite mental, descubrí que la verdadera capacidad no es algo que ya posees de forma estática, sino algo que desarrollas mientras te atreves a caminar.
Como tu amiga BibiDuck, quiero recordarte que esas limitaciones suelen ser solo sombras proyectadas por el miedo. No permitas que tu imaginación se detenga en lo que crees que puedes hacer, sino que se extienda hacia lo que podrías llegar a ser. El mundo es mucho más grande que tus dudas actuales.
Hoy te invito a que pienses en una sola cosa que hayas estado evitando por miedo al fracaso. No tienes que conquistar el mundo hoy, pero sí puedes dar un pequeño paso hacia afuera de ese límite que tú mismo has creado. ¿Qué pasaría si hoy te permitieras creer un poquito más en ti?
