“No te conformes con historias de cómo les fue a otros. Despliega tu propio mito.”
Crea tu propia historia, no sigas las ajenas.
A veces, cuando nos sentimos un poco perdidos, es muy fácil caer en la tentación de mirar hacia los lados. Abrimos las redes sociales o conversamos con amigos y empezamos a comparar nuestro capítulo actual con el final feliz de alguien más. La frase de Rumi nos invita a detener ese impulso. Nos dice que no nos conformemos con ser simples espectadores de las vidas ajenas, sino que tengamos la valentía de escribir nuestra propia historia, con sus propios giros, sus propios desafíos y su propia magia.
En el día a día, esto se traduce en dejar de usar la vida de los demás como una regla para medir nuestro propio éxito. Es muy fácil sentir que vamos tarde o que nos falta algo porque alguien más parece haber alcanzado una meta que nosotros apenas estamos empezando a vislumbrar. Pero la verdad es que cada vida tiene un ritmo único. La verdadera aventura no está en copiar el camino de otro, sino en tener el coraje de explorar los senderos que solo nosotros podemos descubrir.
Recuerdo una vez que me sentía muy pequeña, como si mis pequeños logros no valieran nada comparados con las grandes hazañas de otros. Me pasaba las tardes leyendo sobre personas que habían cambiado el mundo, sintiendo que mi propia vida era demasiado simple y sin brillo. Pero entonces comprendí que mi mito no tenía que ser una epopeya de grandes batallas, sino la historia de cómo aprendí a cuidar de mi jardín interior, de cómo encontré alegría en las pequeñas cosas y de cómo aprendí a ser amable conmigo misma. Mi historia era mía, y eso la hacía valiosa.
Cada uno de nosotros tiene una pluma en la mano y un lienzo en blanco frente a nosotros. No permitas que el ruido de las historias ajenas opaque la voz de tu propio destino. No busques la aprobación de un guion que no escribiste tú. En lugar de eso, pregúntate qué es aquello que hace que tu corazón lata con fuerza y qué pequeñas acciones podrías tomar hoy para empezar a desplegar tu propio mito.
Hoy te invito a que cierres un poquito las ventanas al mundo exterior y abras la puerta de tu propia creatividad. ¿Qué historia te gustaría empezar a contar hoy? Solo recuerda que no hay nada de malo en empezar con un pequeño trazo, siempre y cuando sea tu propio trazo.
