“No debes perder la fe en la humanidad, pues la humanidad es un océano y la fe percibe las profundidades bajo la superficie”
La fe percibe las profundidades bajo las apariencias superficiales.
A veces, cuando nos asomamos a las noticias o caminamos por una calle con mucha prisa, es muy fácil sentir que el mundo se ha vuelto un lugar frío y egoísta. Es como si solo pudiéramos ver la espuma blanca y agitada de las olas, esa parte superficial que a menudo parece caótica y descuidada. La hermosa frase de Mahatma Gandhi nos invita a hacer algo mucho más profundo: nos pide que no perdamos la fe, porque la humanidad no es solo esa superficie inquieta, sino un océano inmenso y lleno de vida que se extiende mucho más allá de lo que nuestros ojos pueden alcanzar a simple vista.
Tener fe en la humanidad no significa ignorar la oscuridad o los errores que cometemos como especie. Significa elegir creer que, debajo de la superficie de los conflictos y el ruido, existen corrientes de bondad, compasión y amor que fluyen constantemente. Es entender que la mayor parte de lo que nos hace humanos ocurre en silencio, en los gestos que nadie ve y en la nobleza del corazón que permanece intacta a pesar de las tormentas.
Recuerdo una tarde en la que yo, con mi corazón de patito un poco triste, me sentía abrumada por la negatividad del mundo. Estaba sentada en un parque, observando cómo la gente pasaba sin mirarse. De repente, vi a una persona mayor ayudando con mucha paciencia a un niño que se había caído, y luego vi cómo un desconocido recogía una basura que alguien había olvidado. Esos pequeños destellos fueron como ver la claridad del agua bajo la superficie. Me recordaron que la bondad es la corriente principal, aunque las olas de la superficie intenten ocultarla.
Cada vez que sientas que la desesperanza intenta nublar tu vista, intenta sumergirte un poco más profundo. No te quedes solo con lo que brilla o lo que golpea con fuerza; busca la profundidad. Busca la historia de la persona que ayuda, del que cuida y del que resiste. La humanidad es vasta y rica, y hay tanta luz escondida en sus profundidades como estrellas en un cielo nocturno.
Hoy te invito a que, cuando salgas a tu día a día, intentes buscar esa profundidad. No te conformes con la superficie agitada. Intenta encontrar un pequeño acto de bondad y deja que ese descubrimiento alimente tu fe en nosotros, en este gran océano que compartimos todos.
