“Me he convertido en mi propia versión de optimista: si no puedo pasar por una puerta, paso por otra o la fabrico, con la fe como herramienta.”
La fe crea nuevas aperturas donde parece no haber ninguna.
A veces, la vida se siente como caminar por un pasillo lleno de puertas cerradas. Nos esforzamos, tocamos cada pomo con esperanza y, de repente, escuchamos ese silencio decepcionante que nos indica que no hay salida por ahí. La hermosa frase de Rabindranath Tagore nos invita a cambiar nuestra perspectiva sobre esos cierres. Ser un optimista no significa ignorar que la puerta está bloqueada, sino confiar plenamente en que el pasillo no termina ahí. Es entender que nuestra capacidad de encontrar alternativas es tan grande como nuestra fe.
En el día a día, esto se traduce en la resiliencia que aplicamos a los pequeños tropiezos. Quizás no conseguiste ese puesto de trabajo que tanto deseabas, o tal vez un proyecto personal en el que pusiste todo tu corazón no floreció como esperabas. Esos momentos pueden hacernos sentir atrapados, pero el verdadero optimismo reside en la creatividad del alma. Si una puerta se cierra, el optimista no se queda sentado frente a la madera fría, sino que empieza a buscar la siguiente entrada, o incluso, con mucha valentía, empieza a construir una nueva opción usando la fe como su martillo y sus manos como herramientas.
Recuerdo una vez que yo misma me sentía muy perdida, como si todas mis pequeñas rutas de felicidad estuvieran bloqueadas por nubes grises. Me sentía frustrada y sin dirección. Pero entonces, recordé que no necesito que el camino sea perfecto, solo necesito mantener la chispa encendida. Empecé a buscar pequeñas alegrías en lo que sí tenía, y poco a poco, esa fe en que algo bueno vendría me ayudó a construir un nuevo camino, una puerta hecha de paciencia y nuevas oportunidades. Fue como si, al dejar de golpear la puerta cerrada, mis ojos finalmente pudieran ver la ventana que siempre estuvo abierta al lado.
No permitas que una puerta cerrada te convenza de que estás en un callejón sin salida. Tienes dentro de ti una capacidad asombrosa para reinventar tu destino. Si hoy te sientes frente a un muro, respira profundo y recuerda que tienes las herramientas necesarias para construir una nueva salida. Te invito a que hoy, en lugar de lamentar lo que se cerró, busques con atención esa otra pequeña rendija de luz o te atrevas a empezar a construir tu propia puerta con la fuerza de tu esperanza.
