A veces, la vida nos presenta momentos tan intensos que sentimos como si nos hubieran sacudido el alma. La frase de Peter Levine nos invita a mirar más allá del evento doloroso y enfocarnos en lo que queda guardado en nuestro interior. Nos dice que el trauma no es solo lo que sucedió, sino esa energía estancada, ese nudo en el pecho o esa tensión en los hombros que no logra encontrar su salida. Es como si nuestra historia se hubiera quedado atrapada en nuestras células, esperando una oportunidad para ser liberada y permitirnos volver a respirar con ligereza.
En el día a día, esto se manifiesta de formas muy sutiles pero profundas. Puedes estar sentado en una reunión tranquila o tomando un café, y de repente, sientes una ansiedad inexplicable o una pesadez que no sabes de dónde viene. No es que algo malo esté pasando en ese instante, sino que es el eco de algo pasado que aún no ha sido procesado por tu sistema nervioso. Es esa energía residual que busca una vía de escape, recordándote que hay una parte de tu historia que aún necesita ser escuchada y atendida.
Recuerdo una vez que ayudaba a una amiga que siempre se sentía agotada, sin importar cuánto durmiera. Ella vivía con una tensión constante en la mandíbula. Un día, mientras caminábamos por un parque, nos detuvimos a observar cómo las hojas caían y se movían con el viento. Le sugerí que, en lugar de luchar contra esa tensión, simplemente intentara reconocerla y dejar que su cuerpo se moviera, que temblara o que simplemente soltara un suspiro profundo. Poco a poco, entendió que su cuerpo no estaba tratando de traicionarla, sino que estaba intentando completar un ciclo de estrés que se había quedado congelado.
Aquí en DuckyHeals, siempre trato de recordarte que tu cuerpo es un aliado sabio, no un enemigo. Yo misma, como tu pequeña amiga BibiDuck, he aprendido que no podemos simplemente ignorar lo que sentimos; necesitamos dar permiso a nuestra energía para fluir, ya sea a través del movimiento, el llanto o el descanso profundo. No se trata de borrar el pasado, sino de permitir que la intensidad de ese pasado encuentre su camino hacia la salida, dejando espacio para la paz.
Hoy te invito a que cierres los ojos por un momento y escuches a tu cuerpo. ¿Hay algún lugar donde sientas una presión o una rigidez? No intentes cambiarlo de inmediato, solo reconócelo con mucha ternura. Tal vez hoy sea un buen día para un estiramiento suave, una respiración consciente o simplemente permitirte sentir sin juzgarte. Permite que esa energía encuentre su camino hacia la libertad.
