A veces nos sentimos atrapados por lo que sentimos, como si la tristeza o la ansiedad fueran muros de piedra que nos impiden avanzar. Pero la hermosa frase de Peter McWilliams nos invita a mirar de otra manera: las emociones son energía en movimiento. Esto significa que nada de lo que sientes es estático o permanente. Al igual que un río que fluye por el valle, tus emociones tienen un impulso natural para transformarse, para pasar por ti y seguir su camino hacia el mar.
En nuestra vida cotidiana, solemos intentar detener este movimiento. Cuando aparece la frustración, intentamos cerrarle la puerta con llave, o cuando llega la alegría, intentamos congelarla para que no se escape. Sin embargo, la verdadera magia ocurre cuando permitimos que esa energía fluya. Comprender que la emoción es movimiento nos quita el peso de tener que 'arreglar' lo que sentimos y nos da la libertad de simplemente observar cómo la marea cambia.
Recuerdo una tarde en la que yo, tu pequeña amiga BibiDuck, me sentía muy abrumada por una serie de pequeños errores en mi jardín. Sentía un nudo de pesadez en el pecho que no me dejaba disfrutar del sol. En lugar de luchar contra esa tristeza, decidí sentarme con ella, respirar y reconocer su presencia. Poco a poco, esa energía pesada empezó a transformarse en una reflexión tranquila sobre la paciade, y esa densidad se convirtió en una suave calma. Al dejar que la emoción se moviera, el nudo se deshizo por sí solo.
No te asustes cuando sientas olas intensas de sentimiento. No son enemigos que vienen a destruirte, sino fuerzas vitales que están recorriendo tu ser. Si te sientes bloqueado, intenta identificar qué parte de esa energía necesita ser expresada, ya sea a través de un dibujo, una caminata o simplemente un suspiro profundo.
Hoy te invito a que, la próxima vez que una emoción fuerte te visite, no intentes detenerla. Solo respira y observa su movimiento. ¿Hacia dónde crees que esa energía intenta llevarte?
