A veces, cuando sentimos una tristeza profunda o una ansiedad que nos aprieta el pecho, nuestra primera reacción es intentar que se vaya. Nos decimos que no deberíamos sentirnos así, que es un error o un fallo en nuestro sistema que debemos arreglar cuanto antes. Pero la frase de Guy Winch nos invita a mirar de una forma muy distinta. Nos dice que las emociones no son acertijos complicados ni fallos técnicos que requieren una reparación urgente, sino que son mensajeros que vienen a traernos información valiosa sobre nuestro mundo interior.
Imagina por un momento que tu corazón es como un pequeño faro en medio de una tormenta. Cuando la niebla se vuelve espesa y no puedes ver el camino, no intentas pelear contra la niebla para que desaparezca por la fuerza, sino que intentas entender qué te está diciendo esa falta de visibilidad. De la misma manera, la tristeza puede ser una señal de que algo que amamos ha cambiado, y el miedo puede ser un aviso de que necesitamos protegernos o prepararnos para un nuevo desafío. Si dejamos de luchar contra la emoción y empezamos a escucharla, el camino se vuelve mucho más claro.
Hace poco, yo misma me sentí muy abrumada por una pequeña frustración que parecía no tener sentido. Mi primer impulso fue intentar distraerme con tareas pendientes para no sentir ese nudo en la garganta, como si fuera un problema que debía borrar de mi lista de tareas. Pero me detuve y decidí ser una observadora de mi propio sentir. Al preguntarme qué intentaba decirme esa frustración, descubrí que en realidad era una señal de que me estaba olvidando de dedicarme tiempo para descansar. No era algo que solucionar, sino algo que comprender.
Te invito a que, la próxima vez que una emoción incómoda aparezca en tu puerta, no le cierres el paso ni intentes echarla de tu casa de inmediato. En lugar de eso, sírvele una taza de té imaginaria y pregúntale con mucha ternura: ¿Qué vienes a enseñarme hoy? Quédate un momento en silencio, escuchando su mensaje. Verás que, cuando dejas de ver tus sentimientos como enemigos, ellos se convierten en tus mejores guías para navegar la vida con mucha más paz y sabiduría.
