“Las cosas no son difíciles de hacer; lo difícil es ponernos en el estado mental para hacerlas”
Lo difícil no es la técnica, sino encontrar la inspiración interior.
A veces nos quedamos mirando una montaña enorme y pensamos que lo imposible es escalarla. La frase de Constantin Brancusi nos invita a mirar más allá de la dificultad externa y enfocarnos en lo que sucede dentro de nosotros. No es la tarea la que nos detiene, sino la resistencia, el miedo o el cansancio que cargamos en nuestra mente. Cuando decimos que algo es difícil, muchas veces estamos hablando de nuestra propia falta de preparación emocional para enfrentar el reto.
En el día a día, esto se manifiesta de formas muy pequeñas pero significativas. Puede ser ese correo electrónico que llevas días sin responder, o esa conversación pendiente con alguien querido. El problema no es redactar el mensaje o decir las palabras, sino vencer la ansiedad que nos genera el proceso. Nos enfocamos tanto en la complejidad del obstáculo que olvidamos que la verdadera herramienta de trabajo es nuestra propia actitud y nuestra disposición interna.
Recuerdo una vez que yo, con mi pequeño corazón de pato, intentaba aprender algo nuevo y me sentía completamente abrumada. Sentía que las piezas no encajaban y que el aprendizaje era una pared infranqueable. Sin embargo, cuando logré calmar mis pensamientos, dejar de juzgarme y simplemente aceptar que podía aprender a mi propio ritmo, la dificultad desapareció. La tarea seguía siendo la misma, pero mi estado mental había cambiado, permitiéndome fluir con el proceso en lugar de luchar contra él.
Por eso, la próxima vez que sientas que el mundo te pesa demasiado, intenta no mirar la magnitud del problema. En lugar de eso, pregúntate con mucha ternura: ¿cómo está mi mente hoy? ¿Estoy siendo mi propio obstáculo o mi propio aliado? A veces, solo necesitamos un momento de respiración profunda para preparar el terreno interno y permitir que la creatividad y la capacidad florezcan.
Te invito hoy a que elijas una pequeña tarea que hayas estado postergando. No pienses en cómo terminarla, sino en cómo puedes prepararte emocionalmente para empezarla con amor y paciencia.
