A veces, la vida nos presenta días grises, de esos que parecen no tener fin, donde las responsabilidades nos pesan más de lo normal y el cansancio parece haberse instalado en nuestra alma. Al leer las palabras de Viktor Frankl, siento un pequeño suspiro de alivio, porque nos recuerda que la verdadera carga no proviene de lo que nos sucede, sino de la sensación de que nada de lo que hacemos tiene un sentido profundo. Es esa falta de un 'porqué' lo que realmente nos quita las fuerzas, dejándonos a la deriva en un mar de monotonía.
En nuestro día a día, esto se manifiesta de formas muy sutiles. Podemos tener un trabajo estable, una casa acogedora y una rutina cómoda, pero aun así sentir un vacío inexplicable. Es como si estuviéramos cumpliendo tareas en piloto automático, moviéndonos de un punto a otro sin sentir que nuestras acciones dejan una huella o que alimentan nuestro espíritu. Las circunstancias externas pueden ser difíciles, pero es la desconexión con nuestro propósito lo que convierte la dificultad en algo insoportable.
Recuerdo una vez que yo misma me sentía así, como si estuviera nadando en círculos sin llegar a ninguna orilla. Tenía todo lo que se supone que debería hacerme feliz, pero me faltaba esa chispa de intención. Fue cuando empecé a buscar pequeños momentos de significado, como dedicar tiempo a cuidar mis plantas o escribir mensajes de cariño a mis amigos, cuando la pesadez empezó a disiparse. No fue que mis problemas desaparecieran, sino que encontré una razón para enfrentarlos con una sonrisa.
Encontrar ese propósito no requiere de grandes hazañas heroicas ni de cambiar el mundo de la noche a la mañana. A veces, el propósito se esconde en la forma en que servimos a los demás, en la pasión con la que realizamos un pequeño hobby o en la paciencia que mostramos con nosotros mismos. Se trata de infundir intención en cada pequeño gesto, convirtiendo lo ordinario en algo extraordinario simplemente porque decidimos que tiene valor.
Hoy te invito a que te detengas un momento y te preguntes: ¿qué le está dando sentido a mi jornada? No busques respuestas gigantescas; busca pequeñas luces. Intenta encontrar una sola cosa, por pequeña que sea, que te haga sentir que tu presencia aquí tiene un sentido especial. Te aseguro que, al encontrar ese pequeño 'porqué', la carga de tus circunstancias empezará a sentirse mucho más ligera.
