A veces pasamos nuestros días esperando que llegue una gran ola de inspiración, como si la motivación fuera un regalo que alguien debe entregarnos por correo. Nos sentamos a esperar ese sentimiento mágico que nos dé las ganas de empezar un nuevo proyecto o de cambiar un hábito. Pero la frase de Brendon Burchard nos recuerda una verdad fundamental y liberadora: la motivación no es algo que se encuentra guardado en un cajón, sino algo que nosotros mismos construimos a través de la acción. Al igual que una planta de energía, que no posee energía de forma estática sino que la transforma y la crea, nosotros tenemos la capacidad de generar nuestro propio impulso.
En la vida cotidiana, esto se traduce en esos momentos donde simplemente no queremos levantarnos de la cama o enfrentar una tarea difícil. Es muy fácil caer en la trampa de decir que no tenemos ganas. Sin embargo, si nos quedamos esperando a que las ganas aparecemos, corremos el riesgo de quedarnos estancados en la inacción. La verdadera magia ocurre cuando empezamos a movernos, aunque sea un poquito, y descubrimos que el movimiento es precisamente lo que alimenta el fuego interno. La acción es el combustible que enciende la chispa de la motivación.
Recuerdo una vez que yo misma me sentía muy desanimada con mis escritos. Tenía una página en blanco frente a mí y sentía que no tenía nada valioso que decir, como si mi batería interna estuviera en cero. En lugar de esperar a que la inspiración me visitara, decidí obligarme a escribir solo cinco líneas sobre cualquier cosa. Para mi sorpresa, al terminar esas cinco líneas, sentí un pequeño calorcito en el pecho y la necesidad de seguir. No esperé a estar motivada para escribir; escribí para empezar a motivarme.
Por eso, hoy quiero animarte a que no busques la motivación afuera, sino que busques la manera de empezar a generar tu propia energía. No necesitas un plan perfecto ni una fuerza sobrehumana, solo necesitas dar el primer paso, por pequeño que sea. Si te sientes sin fuerzas, no te castigues, simplemente busca una pequeña acción que puedas realizar ahora mismo. Yo estaré aquí, acompañándote con un abrazo cálido, para recordarte que dentro de ti reside toda la capacidad de crear la luz que necesitas para avanzar.
