A veces, cuando el mundo se siente demasiado ruidoso o caótico, solemos confundir la ausencia de conflicto con la verdadera paz. Nos aferramos a la idea de que si no hay gritos, si no hay discusiones o si todo parece estar en calma, entonces hemos alcanzado un estado de bienestar. Pero las palabras de Oscar Romero nos invitan a mirar más profundo, recordándonos que la paz no es simplemente el silencio que queda después de una tormenta, ni mucho menos ese silencio pesado y asfixiante que se siente en un lugar donde nadie se atreve a hablar por miedo. La verdadera paz tiene voz, tiene vida y, sobre todo, tiene justicia.
En nuestra vida cotidiana, esto se manifiesta de formas muy sutiles pero profundas. Podemos estar en una relación donde no hay peleas, pero existe un miedo constante a decir lo que pensamos para no molestar al otro. O quizás en un entorno laboral donde reina la calma, pero esa calma nace de la represión de nuestras ideas y de la inseguridad de ser juzgados. Ese tipo de silencio no es paz; es una máscara que oculta el miedo. La paz auténtica no es la ausencia de movimiento, sino la presencia de armonía, donde cada persona puede respirar y expresarse sin temor a ser silenciada o castigada.
Recuerdo una vez que me sentía muy abrumada por una situación difícil en mi comunidad. Parecía que todo estaba tranquilo, pero en el fondo, todos guardábamos un secreto incómodo que nos impedía avanzar. Era un silencio sepulcral, como si estuviéramos en un cementerio de sueños no cumplidos. Fue solo cuando decidimos hablar, con valentía y respeto, que empezamos a construir algo real. No fue un proceso fácil y hubo ruido, hubo debates y hubo tensión, pero al final, lo que emergió no fue el miedo, sino una comprensión mutua que nos permitió dormir tranquilos de verdad.
Como tu amiga BibiDuck, quiero decirte que no temas al ruido que trae la búsqueda de la verdad. A veces, para encontrar la paz, necesitamos romper el silencio de la injusticia o de la propia comodidad. No te conformes con una calma que te obligue a esconder quién eres. Busca espacios donde tu voz sea bienvenida y donde la tranquilidad sea el resultado del respeto y no de la imposición.
Hoy te invito a reflexionar sobre tus propios silencios. ¿Hay algo en tu vida que parece estar en paz pero que en realidad te genera temor? Tal vez sea momento de buscar una calma que sea vibrante, justa y, sobre todo, real.
