A veces nos pasamos la vida intentando protegernos de lo que nos duele, construyendo muros invisibles para que nada nos alcance. La frase de Don Miguel Ruiz nos invita a mirar de frente una verdad que suele incomodarnos: el miedo más profundo no es el final de nuestra existencia, sino la renuncia a vivirla con intensidad. Tenemos miedo de equivocarnos, de ser juzgados o de perder la seguridad que nos rodea, y en ese intento por evitar el dolor, terminamos por evitar la verdadera esencia de estar aquí.
En el día a día, este miedo se disfraza de rutina y de zonas de confort que parecen seguras pero que, poco a poco, nos van apagando el brillo. Es esa voz interna que nos dice que no intentemos ese nuevo proyecto, que no digamos lo que sentimos o que no viajemos a ese lugar desconocido porque algo podría salir mal. Nos enfocamos tanto en evitar el fracaso que olvidamos que el mayor fracaso es llegar al final del camino con el corazón intacto pero vacío de experiencias.
Recuerdo una vez que me sentía muy pequeña ante un gran cambio en mi vida. Tenía miedo de perder la estabilidad que tanto me había costado construir, y me quedé estancada en la duda durante semanas. Fue como si estuviera en una burbuja de cristal, viendo la vida pasar sin participar en ella. Al final, entendí que el riesgo de intentar algo nuevo era mucho más valioso que la seguridad de permanecer inmóvil. Al lanzarme, no solo aprendí nuevas habilidades, sino que redescubrí la alegría de sentirme vibrante y conectada con el mundo.
Como tu amiga BibiDuck, quiero recordarte que la vida ocurre en los bordes de tu zona de seguridad, allí donde el corazón late un poquito más rápido por la emoción y el nerviosismo. No necesitas saltar al vacío sin paracaídas, pero sí necesitas permitirte la vulnerabilidad de ser tú misma y de abrazar la incertidumbre.
Hoy te invito a que pienses en esa pequeña oportunidad que has estado postergando por miedo. ¿Qué pasaría si hoy decides que vivir con propósito es más importante que vivir con miedo? Solo un pequeño paso hacia lo desconocido puede ser el inicio de tu aventura más hermosa.
