A veces, nos perdemos en la dulzura de lo que podría ser. Pasamos horas, incluso días, imaginando escenarios perfectos, construyendo castillos en el aire donde no existe el miedo ni el cansancio. La hermosa frase de Muhammad ibn Idris al-Shafi'i nos recuerda una verdad que a veces nos cuesta aceptar: los sueños son refugios maravillosos, pero no son destinos. Para que esa visión se convierta en algo tangible, necesitamos el valor de abrir los ojos y enfrentar la realidad con nuestras propias manos.
En el día a día, esto se traduce en esos pequeños momentos de decisión. Soñar con escribir un libro es fácil mientras estamos bajo las sábanas, pero el verdadero sueño comienza cuando nos sentamos frente a una hoja en blanco, incluso si nos sentimos cansados. El despertar no es solo el fin del sueño nocturno, sino el inicio de la acción consciente. Es ese instante en el que dejamos de ser espectadores de nuestra propia imaginación para convertirnos en los protagonistas de nuestra propia historia.
Recuerdo una vez que yo misma me sentía atrapada en una nube de indecisión. Tenía este proyecto de crear un pequeño jardín de flores para todos mis amigos, pero solo me dedicaba a mirar fotos de jardines hermosos en internet. Me sentía inspirada, pero no avanzaba. Un día, entendí que mi jardín no iba a crecer por arte de magia mientras yo soñaba con pétalos de colores. Tuve que levantarme, ensuciarme las manos con tierra y enfrentar el sol. Ese fue mi despertar, y aunque el trabajo fue duro, ver la primera flor brotar fue mucho más satisfactorio que cualquier fantasía.
No te pido que abandones tus sueños o que dejes de soñar con lo imposible. Al contrario, mantén tus sueños siempre vivos y brillantes. Solo te pido que, cuando sientas que la fantasía se vuelve una forma de evitar el esfuerzo, te des permiso para despertar. La magia ocurre cuando la intención se encuentra con la ejecución.
Hoy te invito a que pienses en ese sueño que has estado guardando bajo la almohada. ¿Qué pequeña acción podrías realizar hoy, apenas abras los ojos, para empezar a darle forma? No tiene que ser un gran salto, basta con un pequeño paso hacia la luz del día.
