A veces, la vida nos pone frente a puertas cerradas que parecen imposibles de abrir, y es muy fácil sentir que el destino está en nuestra contra. La frase de Plinio el Viejo, que nos dice que la fortuna favorece a los valientes, no es solo una invitación a la aventura, sino un recordatorio de que la suerte suele encontrarse en el movimiento. Ser valiente no significa no tener miedo, sino decidir avanzar a pesar de que las rodillas nos tiemblen un poquito. Cuando nos quedamos estancados por temor al error, la oportunidad simplemente pasa de largo, dejándonos en ese lugar seguro pero vacío que llamamos zona de confort.
En nuestro día a día, la valentía no siempre se manifiesta con grandes actos heroicos. A menudo, se esconde en las pequeñas decisiones que tomamos cuando nadie nos está mirando. Es ese impulso de levantar la mano en una reunión para dar una idea, o la fuerza para decir 'no' a algo que nos hace daño, o incluso la capacidad de pedir ayuda cuando ya no podemos más. La fortuna no es algo que nos cae del cielo por azar, sino algo que construimos cada vez que nos atrevemos a salir al encuentro de lo desconocido, confiando en nuestra propia capacidad de respuesta.
Recuerdo una vez que me sentía muy pequeña ante un nuevo proyecto de escritura. Tenía tantas dudas sobre si mis palabras tendrían sentido que casi decido guardar mis ideas en un cajón para siempre. Me sentía como si la suerte me hubiera dado la espalda. Pero un día, decidí que el miedo a no ser escuchada no era más grande que mi deseo de compartir. Al dar ese pequeño paso, las puertas empezaron a abrirse de formas que nunca imaginé. Fue ese pequeño acto de audacia lo que cambió mi perspectiva y me permitió conectar con otros.
Como tu amiga BibiDuck, quiero decirte que no necesitas ser un guerrero invencible para atraer la buena fortuna. Solo necesitas la disposición de intentarlo una vez más. No permitas que el miedo a fallar te robe la posibilidad de triunfar. La próxima vez que sientas ese nudo en el estómago ante un desafío, respira profundo y recuerda que la oportunidad está esperando a que tú te atrevas a buscarla. ¿Qué pequeña acción valiente podrías realizar hoy mismo para demostrarle al destino que estás listo para recibir sus regalos?
