“La felicidad no se trata de llegar a la cima de la montaña ni de escalar sin rumbo; la felicidad está en la experiencia de subir hacia la cima.”
Lo bonito del camino es el camino mismo.
A veces pasamos la vida entera con la mirada puesta únicamente en la cima. Nos convencemos de que seremos felices cuando terminemos la carrera, cuando obtengamos ese ascenso o cuando finalmente alcancemos esa meta que tanto hemos soñado. Sin embargo, la frase de Tal Ben-Shahar nos invita a detenernos y respirar, recordándonos que la felicidad no es un trofeo que se guarda en una vitrina al final del camino, sino la sensación del viento en la cara y el esfuerzo de cada paso que damos mientras ascendemos.
En nuestro día a día, es muy fácil caer en la trampa de vivir en el futuro. Nos perdemos la belleza de un café caliente por la mañana porque nuestra mente ya está preocupada por la reunión de la tarde. Nos olvidamos de disfrutar el proceso de aprender algo nuevo porque nos frustra no ser expertos de inmediato. Vivimos esperando un momento de llegada que, cuando finalmente ocurre, suele ser efímero, dejándonos con una sensación de vacío y la urgencia de buscar la siguiente montaña que escalar.
Recuerdo una vez que intenté aprender a pintar. Pasé semanas frustrada porque mis cuadros no se parecían en nada a los de los grandes maestros. Solo me importaba el resultado final, esa supuesta cima de la perfección. Me sentía triste y derrotada cada vez que veía un trazo torcido. Pero un día, mientras mezclaba colores sin pensar en el dibujo final, me di cuenta de que estaba disfrutando profundamente del movimiento del pincel y de la textura de la pintura. En ese instante, la felicidad no era el cuadro terminado, sino el simple acto de crear.
Como tu amiga BibiDuck, quiero decirte que no te presiones tanto por llegar rápido a la cima. No importa si hoy tus pasos son lentos o si sientes que estás dando vueltas por el sendero. Lo que realmente importa es la magia que encuentras en el esfuerzo, en el aprendizaje y en la resistencia. Cada pequeño avance es un motivo para sonreír y celebrar tu propio camino.
Hoy te invito a que mires hacia tus pies y no solo hacia el horizonte. ¿Qué pequeña parte de tu proceso actual puedes disfrutar hoy mismo? Intenta encontrar un momento de gratitud en medio de tu esfuerzo diario, y verás cómo la montaña comienza a sentirse mucho más amable.
