A veces pasamos la vida entera esperando un gran momento para ser felices. Nos decimos a nosotros mismos que seremos felices cuando terminemos la carrera, cuando compremos esa casa o cuando lleguen las vacaciones de verano. Pero la frase de Jim Rohn nos invita a mirar algo muy diferente. Nos recuerda que la felicidad no es una meta lejana que se encuentra al final de un largo camino, sino algo que tenemos el poder de construir, pieza por pieza, justo aquí y ahora, en el presente.
Imagina que estás intentando construir una casa hermosa. No puedes esperar a que los materiales lleguen por arte de magia en el futuro para empezar a disfrutar de la vista; tienes que empezar a colocar los ladrillos hoy mismo. De la misma manera, la felicidad requiere intención. No es algo que nos sucede por accidente mientras esperamos que la vida se arregle, sino algo que diseñamos con pequeñas decisiones diarias, como elegir un momento de calma o agradecer por un café caliente.
Hace poco, me sentía un poco abrumada con mis tareas pendientes y sentía que no podría descansar hasta que todo estuviera perfecto. Estaba postergando mi alegría para el próximo fin de semana. Entonces, decidí aplicar esta idea. Me detuve un momento, sentí el sol en mi cara y decidí que ese pequeño instante de paz era mi diseño de felicidad para hoy. No necesité que terminara mi lista de pendientes para sonreír; solo necesité decidir que el presente era suficiente.
Todos tenemos un pequeño arquitecto dentro de nosotros que puede diseñar momentos de alegría en medio del caos. No permitas que tu presente se convierta solo en una sala de espera para un futuro que nunca llega. Hoy te invito a que busques algo pequeño, algo muy simple, que puedas diseñar para ti mismo ahora mismo. Tal vez sea una canción, un abrazo o simplemente un respiro profundo. ¿Qué pequeño detalle de felicidad vas a diseñar hoy?
