A veces pensamos que tener fe es como esperar que caiga un rayo de luz en medio de la oscuridad total, esperando una señal mágica que nos confirme que todo estará bien. Pero esta frase de D. Elton Trueblood nos invita a mirar la fe desde un ángulo mucho más profundo y humano. No se trata de ignorar la realidad o de cerrar los ojos ante lo que no podemos explicar, sino de aprender a confiar plenamente, sin guardar un pequeño porcentaje de duda para protegernos del posible dolor. Es esa entrega total donde dejamos de intentar controlarlo todo para permitir que la vida fluya.
En nuestro día a día, esto se traduce en los pequeños gestos de vulnerabilidad. Todos hemos estado en esa situación donde el camino parece borroso y el miedo nos susurra que no avancemos. Podría ser un nuevo proyecto laboral, una relación que está cambiando o incluso un proceso de sanación personal. La duda suele ser nuestro mecanismo de defensa, esa pequeña voz que dice: no te entregues del todo, porque si fallas, te dolería más. Sin embargo, la verdadera paz llega cuando decidimos soltar esa reserva de miedo y confiar en el proceso, incluso cuando no tenemos todas las respuestas.
Recuerdo una vez que me sentía muy perdida, como si estuviera navegando un barco en medio de una niebla espesa. Yo buscaba desesperadamente pruebas de que encontraría tierra firme, analizando cada detalle y cada señal, pero nada parecía ser suficiente para calmar mi ansiedad. Fue entonces cuando comprendí que no necesitaba un mapa perfecto, sino la confianza de que, aunque no viera el puerto, el mar me estaba guiando. Al dejar de buscar pruebas y empezar a practicar la confianza sin reservas, la niebla no desapareció de inmediato, pero mi miedo sí, y pude seguir remando con mucha más ligereza.
Como tu amiga BibiDuck, siempre te recordaré que no necesitas tener todas las certezas del mundo para dar el siguiente paso. La fe es ese abrazo cálido que te das a ti mismo cuando decides que, pase lo que pase, estarás bien. Te invito hoy a que identifiques esa pequeña reserva de duda que estás guardando para protegerte y que, con mucha suavidad, intentes soltarla un poquito. ¿Qué pasaría en tu vida si hoy decidieras confiar sin condiciones?
