A veces, la vida se siente como una marea que no deja de subir y bajar, trayendo consigo olas de una alegría desbordante y otras de una tristeza que parece no tener fin. Las palabras de Rilke nos invitan a abrazar esa dualidad, recordándonos que tanto la belleza como el terror son partes esenciales de nuestra existencia. No se trata de evitar lo difícil, sino de aprender a caminar a través de ello con un corazón abierto, entendiendo que ninguna emoción, por intensa que sea, es un destino permanente.
En nuestro día a diario, solemos aferrarnos con fuerza a los momentos felices y tratar de huir desesperadamente de los momentos dolorosos. Nos castigamos cuando la tristeza llega y nos sentimos culpables cuando la alegría parece no durar. Pero, ¿qué pasaría si tratáramos a nuestras emociones como visitas pasajeras? Imagina que tu corazón es una estación de tren; los trenes de la euforia llegan y se van, y los de la melancolía también pasan por la vía, pero tú eres la estación, el lugar seguro que permanece.
Recuerdo una vez que me sentía muy abrumada por un error que había cometido en mi trabajo. Sentía que esa sensación de fracaso me definiría para siempre, como si una nube gris se hubiera instalado en mi alma de forma definitiva. Estaba atrapada en ese miedo. Sin embargo, poco a poco, empecé a aplicar la compasión hacia mí misma. Comprendí que ese sentimiento era solo una estación más en mi viaje. Al permitirme sentir la tristeza sin juzgarla, encontré la fuerza para seguir adelante y, eventualmente, la luz volvió a aparecer.
La clave está en la compasión, esa suavidad con la que tratamos nuestras propias heridas y las de los demás. Cuando aceptamos que el dolor es transitorio, dejamos de luchar contra la corriente y empezamos a fluir con la vida. No permitas que un mal día te convenza de que tienes una mala vida, ni que un gran éxito te haga olvidar la importancia de mantener los pies en la tierra.
Hoy te invito a que, cuando sientas que una emoción fuerte te sacude, respires profundo y te digas a ti mismo que esto también pasará. Intenta observar lo que sientes con curiosidad en lugar de miedo. ¿Puedes intentar ser un poco más amable contigo mismo en medio de la tormenta hoy?
