A veces, cuando el mundo se siente demasiado ruidoso o pesado, me detengo a pensar en las palabras de Bertrand Russell. Él decía que una buena vida es aquella que se inspira en el amor, se guía por el conocimiento y se ilumina con el asombro. Me encanta esta idea porque no nos pide que seamos perfectos o que alcancemos metas grandiosas, sino que nos invita a cultivar una forma de mirar la existencia. Es una invitación a vivir con el corazón abierto, la mente curiosa y los ojos bien despiertos a la magia de lo pequeño.
En nuestro día a día, solemos perdernos en la rutina de las obligaciones. Nos enfocamos tanto en cumplir con la lista de tareas que olvidamos el asombro. El amor es ese motor que nos hace cuidar de los demás y de nosotros mismos, el conocimiento es la brújula que nos ayuda a navegar los desafíos con sabiduría, y el asombro es esa luz suave que hace que un atardecer o una taza de café caliente se sientan como un pequeño milagro. Sin estos tres elementos, la vida puede sentirse como una simple sucesión de días vacíos.
Hace poco, me sentí un poco abrumada por mis propios pensamientos, como si estuviera caminando en la oscuridad. Recuerdo que me senté en el jardín a observar cómo una pequeña hormiga transportaba una hoja mucho más grande que ella. En ese momento, el asombro me alcanzó. Me pregunté cómo tanta determinación cabía en un ser tan diminuto. Ese pequeño instante de curiosidad, unido al amor por la naturaleza y al conocimiento de los ciclos de la vida, cambió mi humor por completo. Me recordó que la belleza no requiere de grandes eventos, solo de una atención plena.
Como tu amiga BibiDuck, quiero recordarte que no necesitas resolver todos los misterios del universo hoy. Solo necesitas buscar un pequeño destello de asombro en tu jornada. Tal vez sea leer algo nuevo, aprender una palabra diferente o simplemente observar el cielo con ojos de niño.
Te invito a que hoy, antes de que termine el día, busques un momento para conectar con algo que te maraville. Deja que ese asombro ilumine tu camino y te recuerde que la vida, con toda su complejidad, es un regalo digno de ser apreciado.
