“La arquitectura debe hablar de su tiempo y lugar, pero anhelar la eternidad.”
Gehry aspira a una arquitectura que sea de su tiempo pero trascienda hacia lo eterno.
A veces me detengo a observar las cosas que nos rodean, desde un viejo edificio de piedra hasta una pequeña taza de café, y me pregunto qué historias cuentan. Esta frase de Frank Gehry me llega al corazón porque nos recuerda que todo lo que creamos, ya sea una obra de arte o un simple gesto de cariño, debe tener raíces en nuestro presente pero también un alma que no muera con el tiempo. Es la búsqueda de ese equilibrio perfecto entre lo que somos hoy y lo que queremos que permanezca en la memoria de quienes amamos.
En nuestra vida diaria, solemos enfocarnos demasiado en las tendencias del momento, en lo que es popular o en lo que brilla rápido. Sin embargo, la verdadera magia ocurre cuando logramos que nuestras acciones reflejen nuestra realidad actual, con sus luces y sombras, pero con una intención que trascienda las modas. Es como cuando escribes una carta a alguien especial; usas el lenguaje de hoy, pero el sentimiento que depositas en cada palabra es algo que podrá leerse con la misma ternura dentro de cincuenta años.
Recuerdo una vez que intenté decorar un pequeño rincón de mi hogar. Compré cosas que estaban muy de moda, pero sentía que el espacio no tenía alma, se sentía frío y vacío. Fue entonces cuando decidí integrar una manta vieja que mi abuela me había tejido, junto con una lámpara moderna y algunas plantas frescas. De repente, ese rincón empezó a hablar de mi presente, pero también de mis raíces y de esa nostalgia dulce que busca lo eterno. Ese espacio se volvió atemporal porque contaba quién soy y de dónde vengo.
Como tu amiga BibiDuck, te invito a pensar en tus propios proyectos y relaciones. No tengas miedo de abrazar la modernidad y lo nuevo, pero no olvides cultivar esos valores y detalles que son inalterables. Pregúntate hoy mismo: ¿Qué estoy construyendo en mi vida que pueda resistir el paso de los años? Intenta dejar una huella que, aunque hable de tu presente, tenga ese brillo eterno que solo el amor y la autenticidad pueden otorgar.
