A veces pasamos gran parte de nuestra vida intentando encajar en una cajita con una etiqueta que diga exactamente quiénes somos. Queremos ser definidos como personas exitosas, o quizás como alguien tranquilo, o incluso como alguien que tiene todo bajo control. Pero la frase de Alan Watts nos regala una verdad tan divertida como profunda: intentar definirse a uno mismo es como intentar morderse los propios dientes. Es una tarea imposible porque la herramienta que usamos para observar es la misma que estamos intentando observar. Es como si un ojo intentara verse a sí mismo sin ayuda de un espejo; simplemente no funciona de esa manera.
En nuestro día a día, esta idea se manifiesta cuando nos sentimos frustrados porque no logramos cumplir con la imagen que hemos construido de nosotros mismos. Nos decimos cosas como: Yo no soy el tipo de persona que comete errores, o Yo siempre debería ser fuerte. Al hacer esto, nos estamos poniendo una máscara rígida que nos impide fluir con la vida. Nos olvidamos de que somos un proceso constante, un río que cambia su forma con cada piedra que encuentra en su camino, y no una estatua de mármol terminada y estática.
Recuerdo una vez que me sentía muy abrumada por no poder cumplir con mis propios estándares de productividad. Me sentía culpable por querer descansar, porque en mi mente, yo me había definido como alguien que siempre debe estar haciendo algo útil. Estaba intentando morder mis propios dientes, tratando de atrapar una identidad que no me dejaba respirar. Fue entonces cuando comprendí que mi valor no reside en una definición fija, sino en la capacidad de sentir, de fallar y de volver a empezar cada mañana con una nueva perspectiva.
Por eso, hoy te invito a soltar un poquito esa presión de tener que tener todas las respuestas sobre tu identidad. No necesitas una etiqueta perfecta para ser valioso. Deja que la vida te sorprenda y que tus acciones hablen por ti, sin la necesidad de un manual de instrucciones. ¿Qué pasaría si hoy simplemente te permitieras ser, sin intentar explicar quién eres? Te animo a que hoy, en lugar de buscar definiciones, busques momentos de pura presencia.
