“Empieza haciendo lo necesario, luego lo posible, y de repente estarás haciendo lo imposible.”
Lo imposible se logra paso a paso, empezando por lo necesario.
A veces, la vida nos presenta montañas tan altas que nos quedamos paralizados justo al pie de la pendiente. Miramos hacia la cima y lo único que sentimos es un peso enorme en el pecho, una duda que nos susurra que no somos lo suficientemente fuertes. La hermosa frase de San Francisco de Asís nos ofrece un mapa para navegar esa parálisis. Nos dice que no necesitamos conquistar la cima hoy mismo; solo necesitamos dar el primer paso, ocuparnos de lo que es urgente y vital, y confiar en que el camino se irá revelando ante nosotros.
En nuestro día a día, esto se traduce en la importancia de la pequeña constancia. Solemos obsesionarnos con el gran resultado final, con ese sueño gigante o ese cambio de vida radical, y nos olvidamos de que todo gran logro es una acumulación de pequeñas tareas cumplidas. Cuando nos enfocamos solo en lo imposible, nos agotamos antes de empezar. Pero cuando nos centramos en lo necesario, como limpiar nuestra mesa de trabajo o hacer esa llamada pendiente, liberamos una energía que nos permite avanzar hacia lo que parecía inalcanzable.
Recuerdo una vez que yo misma me sentía abrumada por un proyecto de escritura muy grande. Tenía tantas ideas y tanta presión por hacerlo perfecto que no escribía ni una sola palabra. Me sentía atrapada en un ciclo de ansiedad. Entonces, decidí aplicar este consejo: mi única tarea necesaria era sentarme y escribir un solo párrafo. Solo eso. Al cumplir con esa pequeña meta, sentí una chispa de confianza. Al día siguiente, lo posible fue escribir una página. Meses después, aquel proyecto que parecía una montaña imposible se había convertido en una realidad hermosa.
No permitas que el tamaño de tus sueños te impida empezar a caminar. No necesitas tener todas las respuestas ni el plan completo para avanzar. Hoy, te invito a que mires tus responsabilidades y elijas solo una cosa, la más pequeña y necesaria, y la completes con amor. Verás cómo, poco a poco, el camino se despeja y lo que ayer te asustaba, hoy se convierte en tu mayor triunfo. ¡Tú puedes lograrlo, un pasito a la vez!
