“El viejo mundo se muere y el nuevo lucha por nacer: ahora es el tiempo de los monstruos.”
Gramsci describe el momento de transición entre lo viejo y lo nuevo con crudeza poética.
A veces, la vida se siente como si estuviéramos atrapados en medio de una tormenta que no tiene fin. Esta frase de Antonio Gramsci nos habla de esos momentos de transición profunda, donde lo que antes conocíamos y nos daba seguridad está desapareciendo, pero lo que viene después aún no tiene una forma clara. Es esa sensación de vacío, de incertidumbre, donde parece que las reglas han cambiado y que lo que antes era bueno, ahora parece caótico o incluso aterrador. Es un recordatorio de que el cambio no es un evento limpio y ordenado, sino un proceso lleno de fricción.
En nuestro día a día, podemos ver este concepto reflejado en las crisis personales o en los cambios de etapa. Piensa en ese momento en que una relación larga termina o cuando un trabajo que amabas deja de existir. De repente, el mundo que habías construido se desmorona. En ese espacio intermedio, es muy fácil sentir que los problemas se multiplican y que nos enfrentamos a versiones de nosotros mismos o de los demás que no reconocemos, esas pequeñas sombras o monstruos que surgen cuando perdemos nuestra brújula habitual.
Recuerdo una vez que yo misma, en mis días de aprendizaje, sentí que todo mi pequeño mundo de certezas se estaba rompiendo. Estaba intentando aprender algo nuevo y muy difícil, y cada error me hacía sentir que estaba fracasando. Sentía que los viejos métodos ya no me servían, pero no sabía cómo abrazar la nueva forma de ser. Me sentía rodeada de dudas, que eran mis propios monstruos internos. Fue un periodo de mucha confusión, pero entendí que ese caos era el útero de mi propio crecimiento.
Sin embargo, aunque la frase suena un poco sombría, hay una luz escondida en ella. El nacimiento de algo nuevo requiere, inevitablemente, el fin de lo viejo. Los monstruos que vemos son, en realidad, las tensiones del crecimiento. No podemos evitar la transición, pero podemos aprender a caminar a través de ella con paciencia. No te asustes si hoy sientes que el terreno bajo tus pies es inestable; es solo la señal de que algo nuevo está intentando encontrar su lugar.
Te invito hoy a observar qué partes de tu vida están cambiando. En lugar de luchar contra la incertidumbre, intenta observar esos miedos o dificultades con curiosidad. Pregúntate qué nueva versión de ti está intentando nacer entre tanto ruido. Respira profundo y recuerda que, incluso en la noche más oscura de la transición, el amanecer siempre está en proceso de gestación.
