Ovidio personifica al tiempo como fuerza destructora.
A veces, cuando escuchamos que el tiempo es el devorador de todas las cosas, nos invade una sensación de vértigo o incluso de tristeza. La frase de Ovidio nos recuerda que nada permanece estático; las estaciones cambian, las flores se marchitan y los momentos más dulces parecen escaparse entre los dedos como arena fina. Es una verdad inevitable que puede sentirse pesada, como si estuviéramos perdiendo algo constantemente en un ciclo que no podemos detener.
Sin embargo, me gusta pensar que si el tiempo tiene el poder de transformar y consumir lo viejo, también tiene la capacidad de abrir espacio para lo nuevo. En nuestra vida cotidiana, vemos este proceso en todo lo que nos rodea. Una vieja cicatriz que se desvanece, una ciudad que se renueva o incluso ese mal humor que, con el paso de las horas, se disuelve para dar paso a la calma. El tiempo no solo quita, también limpia y prepara el terreno para que broten nuevas semillas.
Recuerdo una vez que me sentía muy triste porque un proyecto muy importante en el que había trabajado con todo mi corazón no salió como esperaba. Sentía que ese fracaso se quedaría conmigo para siempre, como una mancha imborrable. Pero, mientras los días pasaban, noté cómo esa frustración perdía fuerza. El tiempo se encargó de devorar la amargura y, en su lugar, dejó una lección de resiliencia que hoy atesoro. Fue como si el tiempo hubiera podado un arbusto seco para que pudiera crecer con más fuerza.
No podemos luchar contra el paso de las horas, pero sí podemos decidir qué hacer con el presente que tenemos. En lugar de temer a lo que el tiempo se lleva, podemos celebrar lo que nos deja: la sabiduría, los recuerdos y la oportunidad de empezar de nuevo cada mañana. Aquí en DuckyHeals, siempre trato de recordar que cada segundo es un regalo que nos permite reconstruirnos.
Hoy te invito a que no mires el reloj con miedo, sino con curiosidad. Detente un momento, respira profundo y trata de identificar algo hermoso que el tiempo haya construido en ti. ¿Qué lección o qué nueva versión de ti mismo estás cultivando hoy?
