A veces pensamos que soñar es algo que sucede cuando cerramos los ojos y nos entregamos al descanso de la noche. Pero esta hermosa frase de A.P.J. Abdul Kalam nos invita a mirar hacia otro lado, hacia ese fuego interno que late con fuerza mientras estamos despiertos. Un verdadero sueño no es una fantasía fugaz que se desvanece al amanecer, sino una pasión, un propósito o una meta tan vibrante que se convierte en el motor de nuestra existencia. Es esa chispa que nos mantiene alerta, con el corazón acelerado y la mente trabajando sin descanso por algo que amamos profundamente.
En el día a día, es muy fácil confundir la ambición con el simple deseo. Podemos querer muchas cosas, pero solo aquello que realmente nos apasiona es lo que tiene el poder de quitarnos el sueño. Es ese proyecto que te hace mirar la pantalla con ilusión a las tres de la mañana, o esa idea que te hace saltar de la cama antes de que suene la alarma. No se trata de sufrir por no poder descansar, sino de sentir que la vida tiene un sentido tan grande que el descanso parece secundario frente a la emoción de construir algo nuevo.
Recuerdo una vez que me sentía un poco perdida, como si mis días fueran solo una repetición de tareas sin brillo. Estaba muy cómoda en mi rutina, pero me faltaba esa chispa. Un día, empecé a trabajar en un pequeño proyecto de escritura que me hacía sentir nerviosa y emocionada a la vez. Había noches en las que, en lugar de dormir, me quedaba escribiendo párrafos enteros porque las ideas fluían con una energía que no conocía. En ese momento comprendí que no estaba perdiendo el sueño por ansiedad, sino que estaba ganando vida gracias a un sueño que me mantenía despierta.
Todos tenemos ese pequeño impulso dentro de nosotros, esa idea que nos susurra al oído y nos hace sentir vivos. A veces, por miedo al cansancio o al fracaso, intentamos ignorar esa inquietud y forzarnos a una calma que no es nuestra. Pero te animo a que escuches esa voz. No tengas miedo de aquello que te apasiona tanto que no te deja dormir. En lugar de eso, intenta abrazar esa energía y utiliza ese entusiasmo para dar el primer paso hacia lo que tanto anhelas.
Hoy te invito a que cierres los ojos un momento, pero no para dormir, sino para reflexionar. Pregúntate con total honestidad: ¿qué es aquello que me hace sentir tan vivo que el tiempo se detiene? Identificar ese sueño es el primer paso para empezar a convertirlo en tu realidad.
