A veces, nos da un miedo terrible intentar algo nuevo por temor a fracasar. Miramos hacia la cima de una montaña y nos sentimos pequeños, pensando que si empezamos a escalar y no llegamos a la cima, habremos perdido el tiempo. Pero la frase de Michelangelo nos invita a mirar en la dirección opuesta. El verdadero peligro no es fallar en un gran sueño, sino conformarnos con metas tan pequeñas que, al alcanzarlas, ni siquiera nos hagan sentir vivos. El éxito sin desafío es, en muchos sentidos, una forma silenciosa de estancamiento.
En el día a día, esto se traduce en esas pequeñas decisiones que tomamos para evitar la incomodidad. Es fácil decidir no aplicar a ese puesto de trabajo que nos emociona porque creemos que no estamos listos, o no empezar ese proyecto creativo porque tememos las críticas. Al elegir el camino de menor resistencia, logramos una especie de seguridad falsa. Cumplimos nuestras tareas, tachamos pendientes de la lista y llegamos al final del día con una sensación de logro, pero es un logro vacío, porque no hubo crecimiento, solo repeticidad.
Recuerdo una vez que yo misma, en mis días de empezar este pequeño rincón de calma, sentía que mis palabras no eran lo suficientemente profundas. Me conformaba con escribir notas breves y seguras, sin arriesgarme a mostrar mi verdadera vulnerabilidad. Me sentía cómoda, pero no sentía esa chispa de propósito. Solo cuando decidí elevar mi estándar y permitirme ser más abierta y emocional, fue cuando realmente conecté con ustedes. El miedo a no ser perfecta seguía ahí, pero el deseo de alcanzar algo más grande fue lo que me impulsó a seguir adelante.
No te castigues si alguna vez sientes que te falta aliento mientras intentas alcanzar una meta ambiciosa. Ese esfuerzo es la prueba de que estás expandiendo tus propios límites. Lo que realmente importa es que tu corazón lata con fuerza por lo que estás persiguiendo. No permitas que la comodidad se convierta en tu jaula, porque una vida sin desafíos es una vida que se queda en la orilla.
Hoy te invito a que mires tus metas actuales con honestidad. ¿Son lo suficientemente grandes para inspirarte? Si sientes que te has estado conformando con demasiado poco, date permiso para soñar en grande otra vez. No te preocupes por la caída, preocúpate por no quedarte sentado donde el horizonte no te emociona.
