“El instinto trasciende el conocimiento, y el asombro trasciende ambos, guiándonos hacia la verdad”
El asombro opera a un nivel que trasciende tanto el instinto como el conocimiento.
A veces, nos perdemos intentando encontrar todas las respuestas lógicas a nuestros problemas. Leemos libros, buscamos tutoriales y analizamos cada detalle, creyendo que el conocimiento es la única brújula que nos puede guiar. Pero la frase de Nikola Tesla nos recuerda que hay dimensiones mucho más profundas que la simple acumulación de datos. El instinto es esa voz silenciosa que sabe antes que la mente, y el asombro es la chispa que nos permite ver más allá de lo evidente para alcanzar la verdad.
En nuestra vida cotidiana, solemos ignorar esa pequeña intuición por miedo a no ser racionales. Nos decimos que debemos decidir basándonos solo en lo que podemos probar, dejando de lado esa sensación cálida en el pecho o ese escalofrío de curiosidad. Sin embargo, la verdadera sabiduría surge cuando permitimos que el asombro nos abra los ojos. Cuando nos permitimos maravillarnos ante un atardecer o la complejidad de una flor, estamos rompiendo las barreras del conocimiento limitado para conectar con algo mucho más grande.
Recuerdo una tarde en la que yo, tu pequeña amiga BibiDuck, me sentía muy confundida por una decisión difícil. Estaba rodeada de notas y listas de pros y contras, tratando de usar la lógica para resolver un conflicto de corazón. Me sentía agotada de tanto pensar. Entonces, decidí dejar de analizar y simplemente salí a observar el movimiento de las hojas en el viento. En ese momento de asombro puro, mi instinto me susurró la respuesta que mi mente lógica no quería ver. No necesitaba más datos, solo necesitaba volver a conectar con mi capacidad de asombrarme.
Esa conexión entre lo que sentimos y lo que descubrimos es lo que nos lleva a la verdad más profunda. No tengas miedo de confiar en tus corazonadas ni de perderte en la maravilla de lo desconocido. La lógica es una herramienta útil, pero el instinto y el asombro son los que realmente nos permiten navegar el misterio de la existencia.
Hoy te invito a que hagas una pausa. Deja de buscar respuestas en los libros por un momento y simplemente observa lo que te rodea con ojos nuevos. Pregúntate qué te dice tu instinto cuando el ruido del mundo se apaga. Confía en esa luz interior, porque es ahí donde reside tu verdadera verdad.
