A veces, mirar hacia el horizonte puede darnos un poco de miedo. El futuro suele presentarse como una niebla espesa, llena de preguntas sin respuesta y de incertidumbres que nos hacen querer cerrar los ojos y esperar a que todo pase. Sin embargo, la hermosa frase de Malcolm X nos recuerda que el mañana no es algo que simplemente nos sucede, sino algo que vamos construyendo con cada pequeño paso que damos en el presente. Prepararse no significa vivir con ansiedad por lo que vendrá, sino sembrar con amor las semillas de lo que deseamos cosechar.
En nuestra vida cotidiana, esta preparación suele verse en los detalles más pequeños y silenciosos. No se trata de grandes gestos heroicos, sino de la constancia de esos hábitos que parecen insignificantes hoy, pero que mañana serán nuestro refugio. Es decidir leer un poco cada noche, es aprender una nueva palabra, es cuidar nuestra salud o simplemente dedicar un momento a organizar nuestros pensamientos. Cada pequeña acción es un ladrillo en la estructura de nuestra futura felicidad.
Recuerdo una vez que me sentía muy abrumada por un proyecto enorme que tenía por delante. Sentía que el peso de lo desconocido era demasiado grande y que nunca estaría lista. En lugar de intentar resolver todo el rompecabezas de golpe, decidí que mi única tarea ese día era preparar una pequeña parte, como si estuviera ordenando mis pinceles antes de empezar a pintar. Al enfocarme en lo que podía controlar hoy, esa ansiedad empezó a transformarse en una chisca de esperanza. Me di cuenta de que la preparación es, en realidad, un acto de amor propio.
Como siempre les digo en mi rinconcito de DuckyHeals, no necesitan tener todas las respuestas ahora mismo. Solo necesitan tener la disposición de cuidar el presente. La preparación es el puente que une tus sueños con tu realidad. Así que, hoy te invito a que pienses en una pequeña acción, algo muy sencillo, que puedas hacer por tu yo del futuro. Tal vez sea descansar un poco más, o quizás empezar ese libro que tanto te llama la atención. Empieza hoy, con ternura y paciencia, porque tu futuro ya te está esperando con los brazos abiertos.
