A veces pensamos que la belleza o la paz son algo que simplemente encontramos tirados por el camino, como si fueran tesoros escondidos esperando ser descubiertos en un mapa. Pero la frase de Donald Judd nos invita a ver las cosas de otra manera. Él nos dice que el espacio no se encuentra ni se empaqueta, sino que es creado por el artista o el arquitecto. Esto significa que el vacío no es solo ausencia, sino una oportunidad para que nosotros, con nuestra intención y cuidado, construyamos algo con significado.
Llevando esto a nuestra vida cotidiana, me doy cuenta de que muchas veces esperamos que la felicidad nos llegue de forma automática, como un paquete que llega a la puerta de nuestra casa. Esperamos que el día perfecto ocurra sin que nosotros intervengamos. Sin embargo, la verdadera magia ocurre cuando entendemos que nosotros somos los arquitectos de nuestros propios momentos. No se trata de esperar a que el ambiente sea perfecto, sino de empezar a diseñar pequeños rincones de serenidad en medio del caos de nuestra rutina.
Recuerdo una vez que me sentía muy abrumada por el desorden de mis pensamientos y de mi pequeño rincón de lectura. Sentía que no había espacio para la calma. En lugar de esperar a que el estrés desapareciera por arte de magia, decidí actuar como esa arquitecta de la que habla Judd. Limpié mi mesa, puse una vela con aroma a vainilla y elegí un libro que me hiciera sonreír. No encontré la paz en un paquete prefabricado; la creé yo misma al decidir cómo quería que fuera ese pequeño espacio de mi día.
Al igual que yo, tú también tienes el poder de diseñar tus propios espacios de bienestar. No necesitas grandes cambios estructurales para empezar. Puedes empezar por cómo decides responder a un comentario difícil o cómo decides dedicarte cinco minutos de silencio al despertar. Tú tienes el pincel y las herramientas para darle forma a tu mundo interno.
Hoy te invito a que no busques la calma afuera, sino que te preguntes qué pequeñas acciones puedes tomar para construir tu propio refugio. ¿Qué pequeño espacio de alegría puedes diseñar para ti mismo en este preciso momento?
