El corazón vive en el presente; la mente nos atrapa en el pasado y el futuro.
A veces, la vida se siente como una danza hermosa que intentamos coreografiar antes de siquiera empezar a movernos. La frase de Ram Dass nos recuerda algo muy profundo: nuestro corazón tiene una capacidad asombrosa para entregarse, para vivir el presente con una apertura total, pero nuestra mente suele actuar como un juez severo. Ese juez interno es el que analiza, critica y, sobre todo, el que nos retiene justo cuando estamos a punto de experimentar la magia de lo inesperado.
En el día a día, esto se traduce en esos pequeños momentos donde la alegría parece escaparse entre nuestros dedos. Puede ser la risa con un amigo, el sabor de un café caliente o la belleza de un atardecer. En lugar de simplemente sentir, nuestra mente empieza a trabajar: ¿qué voy a hacer mañana?, ¿será esto demasiado bueno para ser cierto?, ¿qué pensarán los demás si me muestro tan vulnerable? En ese instante, dejamos de vivir la experiencia para empezar a evaluarla, y la magia se desvanece.
Recuerdo una tarde en la que intentaba pintar algo sencillo, solo por diversión. Mi corazón quería jugar con los colores y dejar que el pincel fluyera sin reglas. Pero mi mente empezó a decirme que las líneas estaban torcidas, que no era lo suficientemente bueno y que estaba perdiendo el tiempo. Me quedé paralizada frente al lienzo, sintiendo una frustración pesada. Fue solo cuando decidí cerrar los ojos y dejar de juzgar el resultado que pude volver a conectar con la emoción del color. Me di cuenta de que el arte no estaba en el cuadro, sino en la libertad de no pensar.
Como tu amiga BibiDuck, quiero invitarte a que hoy intentes hacer las paces con ese juez interno. No necesitas tener todas las respuestas ni un plan perfecto para permitirte sentir. La próxima vez que sientas que tu mente intenta frenar un momento de felicidad, respira profundo y dale permiso a tu corazón para que simplemente se entregue. ¿Qué pasaría si hoy decidieras dejar de evaluar tu vida y simplemente empezaras a habitarla?
