A veces, las palabras de Elizabeth Bishop nos golpean con una honestidad que asusta. Decir que el arte de perder no es difícil de dominar suena casi cínico, pero si lo miramos con atención, hay una verdad profunda y melancólica escondida ahí. Perder no es solo perder un objeto o una posición; es aprender a soltar las versiones de nosotros mismos que ya no existen, los planes que se desvanecieron y las personas que dejaron de caminar a nuestro lado. Es una habilidad que no elegimos practicar, pero que la vida nos impone con una maestría implacable.
En nuestro día a día, la pérdida se disfraza de cosas pequeñas. Es ese café que se enfrió mientras te perdías en pensamientos, es la oportunidad laboral que se le dio a alguien más, o es el silencio incómodo en una cena donde antes había risas. Nos pasamos la vida intentando aferrarnos a lo que conocemos, construyendo murallas de recuerdos para no sentir ese vacío. Sin embargo, la verdadera maestría no reside en evitar la pérdida, sino en aprender a navegar por el espacio que queda cuando lo que amábamos se ha ido.
Recuerdo una tarde en la que me senté en el parque, observando cómo las hojas caían de los árboles. Al principio, me sentí triste por la desnudez de las ramas, pero luego me di cuenta de que ese árbol no estaba fracasando; estaba simplemente dejando ir lo que ya no podía sostener para poder sobrevivir al invierno. Me sentí como ese árbol, intentando retener ideas y momentos que ya habían cumplido su ciclo. Entendí que perder es, en realidad, hacer espacio para lo nuevo, aunque el proceso de vaciarse sea doloroso y solitario.
No te pido que ignores el dolor de lo que se va, porque ese dolor es el testimonio de que algo valió la pena. Solo quiero invitarte a observar tus pérdidas con un poco más de compasión. La próxima vez que sientas que algo se te escapa de las manos, intenta no cerrar los puños con tanta fuerza. Respira y permite que el vacío sea, por un momento, un lugar de descanso y no solo de carencia. ¿Qué parte de tu historia estás lista para dejar ir hoy para poder florecer mañana?
