El amor es una energía autosuficiente. No necesita nada más para existir. Deja que el amor te llene de energía.
A veces pasamos la vida entera intentando descifrar el amor como si fuera un rompecabezas complejo o una recompensa que debemos ganar mediante el esfuerzo. Buscamos condiciones, méritos y razones para sentirnos dignos de ser amados. Pero la hermosa frase de Thornton Wilder nos invita a respirar profundo y soltar esa carga. Nos dice que el amor es una energía que existe por sí misma, que no necesita justificación ni un intercambio de favores para tener valor. Es una fuerza pura, un estado del ser que simplemente está ahí, esperando a que nos permitamos sentirlo.
En nuestro día a día, solemos condicionar nuestro afecto a comportamientos específicos. Pensamos que amamos a alguien porque es amable, o que merecemos amor porque hemos sido productivos. Sin embargo, cuando aplicamos la idea de que el amor es su propio valor, empezamos a ver la magia en lo cotidiano. El amor no es el premio al final de una carrera, sino el aire que llena nuestros pulmones mientras caminamos. Es esa calidez que sientes al ver un amanecer o la paz que surge al observar el vuelo de un ave, sin que nada más sea necesario.
Recuerdo una tarde en la que me sentía especialmente abrumada por mis propios errores. Sentía que no era lo suficientemente buena para nadie y que mi valor dependía de mis logros. Estaba sentada en el jardín, tratando de ignorar mis pensamientos, cuando vi a un pequeño patito intentando equilibrarse en el agua. No estaba haciendo nada extraordinario, no estaba logrando nada monumental, simplemente existía. En ese momento, comprendí que su existencia ya era valiosa por el simple hecho de ser parte de la vida. Ese pequeño instante de claridad me recordó que el amor que nos rodea y el que nos damos a nosotros mismos no necesita una lista de logros para ser real.
Como tu amiga BibiDuck, quiero recordarte que no tienes que hacer nada para ser digna de la energía del amor. No necesitas ser perfecta, ni ser la más fuerte, ni la más inteligente. El amor ya está presente en tu capacidad de sentir, de observar y de existir. Es una fuente inagotable que fluye a través de ti y hacia ti, sin pedir nada a cambio.
Hoy te invito a que cierres los ojos por un momento y simplemente reconozcas esa energía. No busques razones para amarte o para amar a los demás; simplemente permite que esa presencia te envuelva. ¿Puedes sentir ese pulso suave de vida que no pide permiso para existir?
