La fe y la esperanza son las semillas de los milagros.
A veces, cuando miro hacia atrás, siento que el tiempo se ha escapado entre mis patitos, como si las oportunidades de ayer hubieran quedado atrapadas en un ayer que ya no puedo tocar. La hermosa frase de George Eliot, que nos dice que nunca es demasiado tarde para ser lo que podríamos haber sido, actúa como un suave abrazo para el alma cansada. Significa que nuestra esencia no tiene fecha de caducidad y que los sueños no mueren con los años, sino que simplemente esperan a que estemos listos para volver a escucharlos.
En el día a día, solemos caer en la trampa de creer que si no logramos algo a los veinte o a los treinta, ya hemos fracasado. Nos convencemos de que el tren de la oportunidad ha pasado y nos quedamos sentados en la estación, mirando las vías vacías con nostalgia. Pero la vida no es una carrera lineal, sino un jardín que puede florecer en diferentes estaciones. Cada vez que decides aprender algo nuevo o cambiar un hábito, estás honrando esa versión de ti que siempre estuvo esperando su turno para brillar.
Recuerdo a una amiga muy querida que siempre decía que su talento para la pintura se había perdido entre las responsabilidades del trabajo y la crianza. Durante años, guardó sus pinceles en un cajón oscuro, convencida de que su momento ya había pasado. Un día, sin previo aviso, decidió que no quería seguir siendo solo una espectadora de su propia creatividad. Comenzó con pequeños bocetos en las noches, y hoy, su estudio es su lugar de paz. Ella no recuperó el tiempo perdido, simplemente decidió que su presente era el lugar perfecto para reinventarse.
Yo, como BibiDuck, siempre trato de recordar que cada pequeño paso cuenta. No importa si empiezas con un trazo pequeño o una palabra tímida; lo que importa es que te permitas la posibilidad de ser esa persona que siempre soñaste. No permitas que el peso de los años te convenza de que tu historia ya está escrita. El libro sigue abierto y tú todavía tienes la pluma en la mano.
Hoy te invito a que cierres los ojos un momento y pienses en ese sueño que dejaste en pausa. No te preguntes si es tarde, pregúntate qué pequeño paso podrías dar hoy mismo para acercarte a esa versión de ti que tanto te hace ilusión encontrar.
