Seguir la pasión auténtica nos alinea con el flujo natural de la abundancia.
A veces, la vida se siente como una corriente de agua muy fuerte que nos empuja hacia direcciones que no elegimos. Nos vemos obligados a seguir rutas de deber, de rutina o de expectativas ajenas, y en ese proceso, nos olvidamos de escuchar nuestra propia brújula interna. La hermosa frase de Rumi nos invita a dejar de luchar contra la corriente de lo que nos apasiona y, en cambio, permitir que sea ese amor profundo y auténtico lo que guíe nuestros pasos. Se trata de confiar en la fuerza magnética de aquello que hace que nuestro corazón lata con más fuerza.
En nuestro día a día, es muy fácil perdernos en la lógica de lo que deberíamos hacer. Nos enfocamos tanto en la productividad o en cumplir con las normas sociales que ignoramos esos pequeños susurros de alegría. Puede ser un hobby que abandonamos, una carrera que dejamos de lado o incluso una forma de ser que reprimimos para encajar. Pero ese amor por lo que somos y lo que amamos tiene una gravedad propia; es una fuerza que, si dejamos de resistirnos, puede llevarnos a lugares de una plenitud que ni siquiera imaginábamos.
Recuerdo una vez que yo misma me sentía muy perdida, intentando cumplir con todas las expectativas de lo que se esperaba de un pequeño patito escritor. Me esforzaba tanto por ser perfecta y estructurada que me olvidé de la alegría de simplemente dejar fluir mis ideas y mis sentimientos. Estaba tan concentrada en la resistencia que no me di cuenta de que mi verdadera pasión, esa que me hace sentir viva, estaba tratando de atraerme hacia un camino más creativo y libre. Solo cuando solté el control y permití que ese amor por la narrativa me guiara, encontré mi verdadera voz.
No se trata de abandonar todas tus responsabilidades de la noche a la mañana, sino de empezar a prestar atención a esa atracción invisible. ¿Qué es aquello que te hace perder la noción del tiempo? ¿Qué idea te despierta con una sonrisa incluso en los días grises? Esa es la fuerza que debes seguir. Te invito hoy a cerrar los ojos un momento y preguntarte qué es lo que realmente amas, y luego, con mucha suavidad, intenta dar un pequeño paso en esa dirección. Deja que el amor sea tu guía.
