A veces, la vida se siente exactamente como ese túnel oscuro del que habla Corrie ten Boom. Entramos en una etapa con mucha ilusión, con nuestra maleta llena de sueños y un boleto que representa nuestra esperanza, pero de repente, las luces se apagan. La oscuridad no es solo la ausencia de luz, sino esa sensación de incertidumbre que nos hace dudar de si el camino sigue ahí, de si el destino aún existe o si nos hemos perdido para siempre en la penumbra.
En esos momentos de vacío, nuestra primera reacción suele ser el pánico. Queremos saltar, abandonar el tren, dejarlo todo y correr hacia cualquier lugar que nos parezca seguro, aunque no sepamos hacia dónde vamos. Pero la frase nos invita a algo mucho más profundo y valiente: la quietud. No se trata de ignorar la oscuridad, sino de decidir no soltar nuestro boleto. Se trata de entender que el túnel es una transición, no un destino final, y que hay una fuerza mayor, un conductor, que conoce la ruta incluso cuando nosotros no podemos verla.
Recuerdo una vez que yo misma me sentí así, como si estuviera en un vagón sin ventanas. Estaba atravesando un periodo de cambios muy bruscos y sentía que perdía el control de todo lo que amaba. Mi instinto era rendirme y buscar una salida desesperada. Sin embargo, aprendí que la verdadera fe no es la ausencia de miedo, sino la decisión de permanecer sentada, respirar profundo y confiar en que el ingeniero del universo sigue con las manos firmes en el timón. Al quedarme quieta, empecé a notar que el ritmo del tren era constante, y que la oscuridad era solo un breve paréntesis antes de la luz.
Esa confianza, esa fe, es lo que nos mantiene a salvo. No necesitamos ver el final del túnel para saber que el viaje continúa; solo necesitamos confiar en que el camino ha sido trazado con propósito. La fe es ese acto de valentía silenciosa que nos permite sostener nuestro boleto con firmeza mientras esperamos que el sol vuelva a brillar sobre las vías.
Hoy te invito a que, si te encuentras en medio de la oscuridad, no te lances al vacío. Respira, busca un lugar cómodo en tu corazón y trata de confiar en que el conductor sabe exactamente hacia dónde te lleva. ¿Qué parte de tu vida necesita hoy un poco más de esa confianza tranquila?
