A veces, cuando la noche se vuelve muy silenciosa, nos quedamos repasando nuestra propia historia como si fuera una película. Miramos hacia atrás y, curiosamente, no solemos lamentarnos tanto por los errores que cometimos o por los tropiezos que nos hicieron caer. Lo que realmente nos duele, lo que deja ese pequeño nudo en el corazón, es recordar aquellos momentos en los que tuvimos la oportunidad de actuar con valentía y decidimos retroceder. Como dice Brene Brown, nuestros mayores arrepentimientos suelen ser nuestras faltas de coraje: no haber sido lo suficientemente amables, no haber mostrado nuestros sentimientos o no haber sabido poner un límite necesario para protegernos.
En el día a día, esto se manifiesta de formas muy pequeñas pero profundas. Es ese mensaje que escribiste y luego borraste por miedo al rechazo, o esa vez que te quedaste callado en una reunión cuando sabías que algo no estaba bien. No se trata de grandes actos heroicos, sino de esas micro-decisiones donde el miedo al qué dirán o la inseguridad ganaron la batalla. Es muy fácil confundir la comodidad con la seguridad, pero la verdadera paz llega cuando nos atreveremos a ser vulnerables, incluso si eso significa sentirnos un poco expuestos.
Recuerdo una vez que yo misma, en mis días más inseguros, sentí que no tenía la fuerza para decir que no a una petición que me estaba agotando. Me sentía pequeña y con miedo de decepcionar a los demás, así que acepté una carga que no me correspondía. Al final del día, no me sentía orgullosa de mi amabilidad, sino agotada por mi falta de coraje para establecer un límite. Me di cuenta de que ser buena con los demás es hermoso, pero si no somos valientes para ser buenos con nosotros mismos, terminamos perdiendo nuestra propia esencia.
La buena noticia es que el coraje no es algo que se tiene o no se tiene, es algo que se practica. Cada vez que eliges ser honesto con tus emociones o que decides priorizar tu descanso, estás entrenando ese músculo de la valentía. No permitas que el miedo a fallar te impida intentar ser la persona que sabes que puedes ser. Hoy te invito a que pienses en una pequeña situación donde podrías haber sido más valiente y te preguntes cómo podrías actuar con ese mismo coraje mañana. Un pequeño paso de valentía puede cambiar todo tu horizonte.
