A veces, la vida nos hace sentir que debemos caminar con extrema cautela, como si cada paso en falso pudiera romper algo irreparable en nuestro futuro. La frase de Colin Powell, Corre hacia tus sueños. El fracaso se puede superar, nos invita a cambiar esa postura defensiva por una de valentía. Significa que el verdadero peligro no está en tropezar, sino en quedarnos quietos por miedo a la caída. Los sueños no están esperando a que seamos perfectos, sino a que tengamos la determinación de perseguirlos con todo nuestro corazón.
En el día a día, esto se traduce en esos pequeños proyectos que dejamos guardados en un cajón por temor a no ser lo suficientemente buenos. Tal vez es ese curso que siempre quisiste tomar, o ese emprendimiento que te da pánico iniciar. Nos convencemos de que si no garantizamos el éxito desde el primer segundo, es mejor no intentarlo. Pero la realidad es que el aprendizaje más profundo no ocurre cuando todo sale bien a la primera, sino en ese momento justo después de un error, cuando nos sacudimos el polvo y decidimos intentarlo de nuevo con una estrategia diferente.
Recuerdo una vez que intenté organizar un pequeño taller de jardinería para mi comunidad. Estaba tan nerviosa por si nadie asistía o si no sabía responder todas las preguntas que casi cancelo todo. El día del evento, hubo un pequeño percance con el material y sentí que el fracaso me miraba de frente. Sin embargo, ese tropiezo me enseñó a ser más flexible y a prepararme mejor. Al final, la conexión con las personas fue tan hermosa que el error se convirtió en una anécdota que me dio fuerzas para el siguiente proyecto.
Yo, como tu pequeña amiga BibiDuck, siempre estaré aquí para recordarte que las alas se fortalecen con el viento, incluso cuando ese viento sopla en contra. No permitas que el miedo a un tropiezo te robe la alegría de la carrera. La próxima vez que sientas que un obstáculo es demasiado grande, respira profundo y recuerda que tienes la capacidad de transformarlo en un escalón.
Hoy te invito a que pienses en ese sueño que has estado postergando. ¿Qué pequeño paso podrías dar hoy mismo, sin importar el miedo al resultado? Solo da ese primer paso, con confianza.
