“¿Cómo podemos ganar cuando nunca se supuso que estuviéramos en el juego?”
La desigualdad sistémica hace que el juego sea injusto desde el inicio.
A veces, nos encontramos frente a situaciones que parecen diseñadas para que fracasemos. La frase de Kimberly Jones nos invita a una reflexión profunda sobre la justicia y las estructuras que nos rodean. Nos hace preguntarnos si realmente estamos compitiendo en igualdad de condiciones o si las reglas del juego ya han sido escritas para excluirnos desde el principio. Es una pregunta que duele, porque toca esa sensación de impotencia cuando sentimos que, por mucho que nos esforcemos, el tablero está inclinado en nuestra contra.
En nuestra vida cotidiana, esto no solo se trata de grandes injusticias sociales, sino también de esos momentos pequeños donde sentimos que no pertenecemos. Puede ser un entorno laboral donde las decisiones se toman a puerta cerrada, o un grupo social donde las dinámicas de poder nos dejan fuera. Es esa sensación de estar corriendo una carrera donde otros ya han empezado cien metros por delante de nosotros. Es agotador intentar ganar cuando sientes que las reglas no fueron hechas pensando en ti.
Recuerdo una vez que intenté participar en un concurso de talentos en mi comunidad. Me preparé con todo mi corazón, pero pronto me di cuenta de que los jueces solo valoraban un estilo muy específico que no permitía la diversidad de expresiones. Me sentí frustrada, como si estuviera jugando un juego cuyas reglas no conocía y que no me permitían ser yo misma. Fue en ese momento cuando comprendí que no se trata de ganar ese juego específico, sino de encontrar un espacio donde las reglas sí celebren mi esencia.
Sin embargo, reconocer que no pertenecemos a un juego injusto no significa rendirse, sino empezar a construir nuestro propio tablero. Cuando entendemos que el problema no es nuestra falta de capacidad, sino la estructura del juego, recuperamos nuestra dignidad. Podemos dejar de desgastarnos intentando encajar en moldes rotos y empezar a crear nuevas dinámicas, nuevas comunidades y nuevas formas de ganar que sean verdaderamente justas para todos.
Hoy te invito a que te detengas un momento y observes dónde estás poniendo toda tu energía. ¿Estás intentando ganar una batalla que no te pertenece o estás luchando por cambiar las reglas? No tengas miedo de retirarte de los juegos que te invalidan para empezar a diseñar tu propio camino.
