“Casi toda buena escritura comienza con primeros intentos terribles. Tienes que empezar en algún lugar creativamente.”
Lamott nos consuela: los primeros intentos siempre son terribles, y eso está bien.
A veces, nos quedamos paralizados frente a una hoja en blanco o un proyecto nuevo porque nuestra mente nos exige que el resultado sea perfecto desde el primer segundo. La frase de Anne Lamott nos recuerda una verdad muy liberadora: la excelencia no es un punto de partida, sino un destino al que se llega tras haber caminado por senderos bastante accidentados. Casi todo lo que hoy consideramos una obra maestra comenzó como un borrador desordenado, lleno de errores y dudas. Aceptar que nuestros primeros intentos pueden ser terribles es, en realidad, el primer paso hacia la verdadera libertad creativa.
En la vida cotidiana, esto sucede mucho más allá de la escritura. Lo vemos cuando alguien decide aprender a cocinar y la primera cena termina con algo un poco quemado, o cuando intentamos un nuevo deporte y nos sentimos torpes y descoordinados. Tenemos esta tendencia a compararnos con el resultado final de los demás, olvidando que ellos también pasaron por esa etapa de caos. Nos da miedo el error, pero el error es la materia prima de la maestría. Sin esos intentos imperfectos, simplemente no habría aprendizaje posible.
Recuerdo una vez que yo misma intenté decorar mi pequeño rincón de lectura. Compré unas pinturas y quería crear un mural que fuera digno de una revista de diseño. Empecé con trazos temblorosos, manché el suelo y la primera flor que pinté parecía más una mancha abstracta sin sentido. Me sentí muy frustrada y estuve a punto de guardar todo en el armario para siempre. Pero me detuve a respirar y me dije que estaba bien. Ese primer intento feo fue lo que me enseñó cómo mezclar los colores y cómo entender la textura de la pared. Al final, el mural quedó hermoso, pero solo porque me permití ser una principiante torpe al principio.
Por eso, hoy quiero decirte que no necesitas tener todas las respuestas ni un talento impecable para empezar. Lo único que necesitas es la valentía de dar ese primer paso, aunque sea con un resultado imperfecto. No permitas que el miedo a lo mediocre te robe la oportunidad de crear algo maravilloso en el futuro. Así que, si tienes una idea rondando en tu cabeza, lánzate. Escribe ese párrafo desastroso, dibuja ese boceto extraño o inicia ese proyecto con miedo. Solo así podrás descubrir de lo que eres capaz de lograr.
