“Cada día es un viaje, y el viaje mismo es hogar cuando se camina con asombro”
Encontrar asombro en el viaje transforma cada camino en hogar.
A veces pasamos la vida entera esperando llegar a una meta, pensando que la felicidad es un destino al que arribaremos cuando tengamos ese trabajo, esa casa o esa estabilidad. Pero la hermosa frase de Matsuo Basho nos invita a cambiar la mirada. Nos dice que cada día es un viaje y que ese mismo camino se convierte en nuestro hogar cuando aprendemos a caminarlo con asombro. No se trata de dónde estamos parados, sino de cómo observamos el suelo que pisamos.
Caminar con asombro significa detenerse a notar los pequeños milagros que la rutina suele ocultar. Es encontrar belleza en el vapor de una taza de café por la mañana, en el cambio de color de las hojas o en la risa inesperada de un desconocido. Cuando dejamos de mirar solo el horizonte buscando la meta, empezamos a notar que la vida está sucediendo justo aquí, en este preciso instante, y que no necesitamos llegar a ningún lado para sentirnos seguros y completos.
Recuerdo una vez que me sentía muy perdida, como si estuviera corriendo una carrera sin fin para alcanzar una versión de mí misma que nunca llegaba. Estaba tan concentrada en mis planes futuros que no me di cuenta de que me estaba perdiendo de mis propios días. Un día, mientras observaba cómo la luz del sol atravesaba las gotas de lluvia en mi ventana, sentí un pequeño clic en el corazón. Dejé de correr y simplemente me quedé allí, maravillada por la luz. En ese momento, entendí que el refugio que tanto buscaba no era un lugar físico, sino esa capacidad de asombrarme con lo pequeño.
Como tu amiga BibiDuck, quiero recordarte que no tienes que tener todas las respuestas hoy. No necesitas tener el mapa completo de tu vida para empezar a disfrutar del paisaje. La magia no está en el final del camino, sino en la curiosidad con la que decides dar cada paso.
Hoy te invito a un pequeño ejercicio: intenta encontrar una sola cosa que te parezca maravillosa en tu entorno inmediato. Puede ser algo tan simple como el sabor de una fruta o el sonido del viento. Permítete habitar tu presente y deja que el asombro te traiga de vuelta a casa.
