A veces, cuando leo esta frase de Yoko Ono, me quedo un momento en silencio, dejando que sus palabras fluyan por mi corazón. Nos han enseñado que la edad es simplemente un número que avanza en el calendario, pero la verdad es que la edad reside en nuestra actitud y en las experiencias que decidimos abrazar. Hay personas que, al llegar a la madurez, cargan con un peso de cansancio que las hace sentir de cien años, mientras que otros, con canas plateadas, conservan una chisita de asombro que los mantiene eternamente jóvenes. No se trata de cuántos cumpleaños hemos celebrado, sino de cuánta vida hemos permitido que nos transforme.
En el día a día, vemos esto reflejado en los gestos más pequeños. Pienso en mi vecina, una señora que ya ha cruzado muchas décadas, pero que cada mañana sale al jardín con una curiosidad casi infantil, observando cada brote nuevo como si fuera un milagro. Su energía es contagiosa y logra que el mundo parezca un lugar lleno de posibilidades. En contraste, a veces veo a jóvenes que, debido a las presiones y al estrés, caminan con hombros caídos y miradas apagadas, como si ya lo hubieran visto todo y no quedara nada por descubrir. Es curioso cómo la vitalidad no siempre sigue la lógica de los años.
Recuerdo una vez que yo misma me sentía muy agotada, como si mis años pesaran más de lo que deberían. Estaba atrapada en una rutina gris y sentía que la magia de la sorpresa se me había escapado. Fue entonces cuando comprendí que la juventud no es un estado físico, sino una decisión de mantener el corazón abierto al aprendizaje y a la alegría. Empecé a buscar pequeñas aventuras, como probar un sabor nuevo o simplemente mirar el atardecer sin prisas, y sentí cómo esa pesadez empezaba a disolverse, permitiéndome sentirme ligera de nuevo.
Te invito hoy a reflexionar sobre dónde te encuentras tú en este espectro. ¿Te sientes cargado por el peso del tiempo o estás permitiendo que la curiosidad te mantenga vibrante? No importa cuántos años tengas en tu documento de identidad, siempre hay espacio para cultivar una mirada nueva y llena de luz. Intenta hoy hacer algo que te devuelva esa sensación de asombro, algo que te recuerde que la verdadera juventud es un refugio que puedes construir dentro de ti mismo en cualquier momento.
