A veces, nos aferramos con todas nuestras fuerzas a la idea de que necesitamos tener un mapa detallado de nuestro futuro para sentirnos seguros. Leemos las palabras de James Baldwin y nos damos cuenta de que la vida no es un libro que ya ha sido escrito, sino un lienzo que se está pintando en este preciso instante. Cada segundo que pasa es una novedad absoluta, una oportunidad que nunca antes ha existido y que jamás volverá a repetirse de la misma manera. Esta idea puede darnos un poco de vértigo, pero también es la clave para encontrar la verdadera magia en lo cotidiano.
En nuestra rutina diaria, solemos vivir en piloto automático, esperando que llegue el fin de semana o que cambie alguna circunstancia externa para empezar a disfrutar. Nos olvidamos de que cada amanecer es, técnicamente, la primera vez que el sol toca nuestro rostro. Nos perdemos la belleza de lo inesperado porque estamos demasiado ocupados intentando predecir el siguiente capítulo. La vida no sucede en los grandes planes que trazamos a cinco años, sino en esos pequeños fragmentos de tiempo que ocurren por única vez.
Recuerdo una tarde en la que me sentía muy abrumada por la incertidumbre de un nuevo proyecto. Estaba sentada en mi rincón favorito, intentando controlar cada posible error que podría cometer. De repente, un pequeño rayo de luz iluminó una flor que crecía cerca de mi ventana, y un pájaro se posó allí por apenas unos segundos. En ese instante, comprendí que no necesitaba saber qué pasaría mañana para valorar ese encuentro. Ese momento era único, irrepetible y estaba sucediendo por primera vez. Fue un pequeño recordatorio de que la incertidumbre no es una amenaza, sino el espacio donde nace la sorpresa.
Como tu amiga BibiDuck, quiero invitarte a soltar un poquito esa necesidad de controlarlo todo. No puedes saber qué va a pasar, y está bien. En lugar de intentar descifrar el futuro, intenta habitar tu presente con curiosidad. La próxima vez que sientas miedo ante lo desconocido, recuerda que estás viviendo algo que nunca antes ha ocurrido. Respira profundo y permite que la novedad de este momento te sorprenda con su propia luz.
